"Not all those who wander are lost."

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martes, 14 de octubre de 2014

Por ellas

Hoy me apetece brindar por ellas. 


Me apetece pasar 5 minutos dejando de pedirles favores, contarles mis penas o saturarles el móvil con notas de voz de 2 horas.

Pasar 5 minutos simplemente dándoles las gracias.




Me apetece brindar por las que me conocen mejor que yo. Por las que saben lo que voy a decir mucho antes de que lo diga y son capaces de evitar que suelte una de mis joyas antes de haber llegado a articular palabra.

Me apetece brindar por las que no se saben mis mejores historias, no. Las han vivido conmigo.

Me apetece brindar por las que han estado a mi lado en la mitad de los líos en los que me he metido, y en la otra mitad me han metido ellas. 

Por las que se conocen mis gestos mejor que el abecedario y saben lo que estoy pensando sólo con mirarme 10 segundos.





Me apetece brindar por las que se alegran conmigo cuando estoy contenta y no dudan en lanzar una copa o dos a la cara de cualquiera que se meta en mi camino. En nuestro camino.

Brindar por las que no son perfectas. Por que no lo somos. Por las que meten la pata una y otra vez, por las que están a mi lado cuando lo hago yo.

Me apetece brindar por las que no son una familia a parte, son parte de mi familia.

Brindar por las que no se cansan nunca de escuchar. A veces la misma historia una y otra vez, pero no, no se cansan de escuchar cuando lo único que necesito es no parar de hablar. 

Por esas que se ríen de mis propósitos de año nuevo y a la vez me hacen sentir que sí, que este año lo consigo.




Brindar por las que acampan en mi cuarto cuando yo aún ni me he enterado de que están en casa, por las que arrasan la despensa, y por las que cuando huele bien desde la cocina gritan un "¡me quedo a cenar!" 

Por las que lo dan todo maquillandome en el baño de cualquier discoteca aunque su nivel de embriaguez no les permita mucho más que estar cerca de sacarme un ojo con la raya.

Me apetece brindar por todos sus consejos, y por las que siguen ahí incluso cuando no hago caso a ninguno de ellos.

Me apetece brindar, simplemente por poder contar con ellas. Porque hay pocas cosas más grandes que eso.

Y brindo por tenerlas. Por saber que por mucho que me aleje, por mucho que me pierda y por muchas veces que me equivoque, ellas van a estar ahí cuando decida volver.

Así que hoy brindo por las de siempre, y brindo por el orgullo de poder decir que aunque no tenga lo mejor, definitivamente sé que tengo a las mejores.



viernes, 3 de octubre de 2014

Por todo lo que nos queda.


Dicen por ahí que hemos perdido la ilusión.

Dicen que nada nos motiva, que nada nos mueve. Que nos hemos vuelto demasiado superficiales como para apreciar la grandeza del mundo que nos rodea.

Dicen que hemos perdido el rumbo. Que vamos de aquí para allá dando tumbos para llegar a una meta que ni si quiera queríamos alcanzar.

Dicen que nada nos llena. Que vivimos enganchados a nuestros vicios que poco a poco nos van consumiendo y terminaran acabando con nosotros.

Dicen que no hay solución. Que estamos, sin duda, completamente perdidos.

Pero yo digo que no.

Yo digo que nos queda nuestra alegría. Nos quedan las ganas de hacer del mundo un sitio mejor.

Nos quedan nuestras ideas, nuestros principios, nos queda nuestro inconformismo. 

Digo que nos queda nuestra fuerza, esa fuerza dentro de cada uno que poco a poco va saliendo para recordarnos que aún nos queda mucho por luchar. Que aún nos queda mucho por vivir.

Porque habremos perdido mucho, habremos dado algunos pasos en la dirección equivocada y nos habrán tenido que recoger del suelo más de una vez, pero yo digo que no.

Digo que no vamos a rendirnos. 

Y es que digo que nos queda, sobre todo, un largo camino por recorrer, y todo el tiempo del mundo para volver a empezar.