"Not all those who wander are lost."

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miércoles, 3 de junio de 2015

En busca de la felicidad


La mayoría de personas nos pasamos los días pidiéndole cosas a la vida. Pedimos que nos vaya mejor en los estudios o en el trabajo. O en las dos cosas. Pedimos que mañana haga mejor tiempo y que no encontremos atasco. Que gane nuestro equipo y pierdan todos los demás. Le pedimos que nos traiga un novio/a o que nos libre del nuestro, adelgazar 5 kilos y que tengamos salud.

Y así sucesivamente. No hay día que nos levantemos con la sensación de tenerlo todo. De que todo marcha bien. De que no nos falta nada.

Y al final nos cabreamos, inevitablemente. Todos llegamos a un punto en el que tenemos esa sensación de que la vida nos está castigando. “¿Pero por qué me pasa a mi todo lo malo?”. Tenemos la sensación de que no se cumple nada de lo que pedimos, que todo nos sale al revés. Que somos la persona más desgraciada del mundo.

Pero, si todos tenemos esta sensación, si todos pensamos que la vida sólo se ceba con nosotros y que no cumple ninguna de nuestras peticiones, yo me pregunto: ¿no será culpa nuestra? ¿No será, simplemente, que pedimos demasiado?

Dicen que la felicidad es una cuestión de actitud. Que lo que te pasa es un 20 por ciento lo que te pasa y un 80 por ciento como te lo tomas. Que la felicidad no es un lugar objetivo, no es un estado común: la felicidad es decisión de cada uno. 

Pero vivimos en un tiempo en el que nadie la encuentra. Y no la encontramos porque estamos muy ocupados pidiéndole más y más a la vida, con la cabeza metida en todo lo que nos falta. Todo lo que queremos y no tenemos, o no podemos tener. Centrados sólo en esas cosas de nuestra vida que no nos gustan, que nos molestan. En todo lo que creemos que necesitaríamos para ser felices. 

Y así justificamos nuestra infelicidad: pensamos, queremos pensar que es mala suerte. Que esta es la vida injusta que nos ha tocado vivir. Y qué le voy hacer. Yo no puedo ser feliz.

Pero resulta que no. Que no es que la vida no nos de lo que pedimos. Que puede que la vida, en realidad, nos dé mucho más de lo que reconocemos y agradecemos todos los días. Que si estás leyendo esto, significa que la vida te ha dado ya el regalo más grande. Y, con él, la oportunidad de ser feliz.

Porque dicen que el único secreto para tenerlo todo es darte cuenta de que ya lo tienes, y es que resulta que la felicidad estuvo ahí desde el principio. Pero sólo tú puedes decidir qué hacer con ella.


Así que dime: ¿La tomas, o la dejas?