"Not all those who wander are lost."

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martes, 9 de febrero de 2016

Mi calma

Hace casi siete meses que llegó la calma. 

Justo cuando menos la buscaba, cuando menos esperaba que llegase. Simplemente me encontró. Y hace siete meses que supe que llegó para quedarse.

Reconozco que no era del todo como la esperaba, supongo que por eso me atrapó.

La calma, mi calma, medía más o menos metro ochenta y hacía chistes malos sólo para verme sonreír. Odiaba la zanahoria y los atascos y siempre repetía que las mujeres no sabemos aparcar, para cabrearme y poder reírse de mis intentos fallidos de retirarle la palabra.

Llegó justo cuando pensaba que no me quedaba nada por conocer, y me trajo mil canciones que nunca había escuchado, sensaciones que no conocía y un montón de historias para contarme después de un día duro.

Llegó para enseñarme lo que es la confianza. Tener que andar a veces a oscuras, hacer el camino a ciegas, y llegar a disfrutarlo. Y lo consiguió, y aprendí a avanzar con los ojos cerrados confiando en alguien que no fuera yo. Y a seguir confiando con el paso del tiempo.

Y me enseñó también a reírme de mi misma, a descubrir cosas en mi que hasta el momento no conocía, y que él sacaba de una en una haciéndome sentir que disfrutaba hasta el último de mis defectos.

Y llegó para hacerme ver que peli manta y sofá pueden ser el mejor de los planes, que fregar los platos puede convertirse en toda una aventura y que ningún momento es malo para un karaoke improvisado o un baile en pijama por el pasillo.

Porque la calma me enseñó que sí, puedo soportar un poco de desorden. Que puedo incluso llegar a hacerme fan de Harry Potter. Que no hace falta tenerlo todo bajo control. Me enseñó a pararme y respirar, a bajar el ritmo, a ser un poco más feliz. Y es que aunque llegó para ponerlo todo patas arriba, nunca había sentido que las cosas estuvieran más en su lugar. Nunca me había sentido más en calma.

Y ahora la calma me mira como si nunca hubiera visto nada parecido, me repite quince veces que todo va bien, me llama de madrugada cuando en la sexta copa quiere decirme que está pensando en mi, y me dice que me vaya a la cama si tengo que madrugar aunque eso signifique estar menos tiempo juntos.


Porque no se cansa de cuidarme cada día, de hacerme quererle hasta cuando le odio y de enseñarme con el tiempo que aunque podría, perfectamente, vivir sin él, lo único que tengo claro es que ya nunca querría hacerlo.

2 comentarios:

  1. Enhorabuena por esta mágica entrada, por hacernos disfrutar siempre con tus publicaciones y sobre todo enhorabuena por estos 7 meses, que espero sean muchos más :)
    http://viveynosobrevivas.blogspot.com.es/?m=1

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  2. Una calma que cuesta encontrar, por eso disfrutala y no la dejes escapar ;)

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