"Not all those who wander are lost."

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martes, 19 de mayo de 2015

Creo

Antes que nada, y por encima de todo creo en mi. Aunque quede mal decirlo. Creo en todas las cosas que quiero, puedo y podré cambiar para hacer del mundo un lugar mejor. Creo en la fuerza que sale de mi en los momentos malos y me sorprende a mi misma cada vez que supero un nuevo reto.


Creo en toda la gente a la que quiero. Y en toda la gente que me quiere. Y en todo el poder que me dan y les doy todos los días. Creo en ayudarles, escucharles, comprenderles. En ser un apoyo y apoyarme en todas esas personas que la vida me ha puesto en el camino aunque no me las merezca. Creo en no cansarme nunca de dar gracias por tenerlas.

Creo en el poder de la esperanza. De no perderla nunca. De confiar, de cerrar los ojos y no necesitar más que la certeza de que mañana será otro día en el que todo irá, seguro, mucho mejor.





Creo en seguir hacia adelante. En no estancarme, no ahogarme en ningún fracaso. Creo en levantarme las veces que haga falta y pensar que hasta del más mínimo rasguño algo se aprende.

Porque creo en aprender todos los días de la vida. En escuchar lo que quiera enseñarme aunque alguna que otra vez me haga daño en el intento. Y agradecérselo el día de mañana cuando mire atrás y todo tenga sentido.

Creo en compartir todo lo que tenga dentro. Cada alegría y cada tristeza. En no guardarme nada para mi, nada para luego. En devolverle a la vida tantas cosas que me ha dado. Aunque me cueste, aunque prefiera quedármelas.

Creo en compartir mi tiempo, y en no perder ni uno de los segundos que tenga. En no gastarlos con tristezas, enfados ni remordimientos, ni gente que no los merezca. Creo en sacarle a cada cosa el lado bueno aunque a veces me lo tenga que inventar.

Creo en perdonar, siempre, rápido. En respetar la vida y sus tiempos. En no tener prisa por nada, saber esperar, ir despacio. Pero disfrutando de cada momento.

Creo en seguir creyendo toda la vida y creo, en definitiva, en saber aprovechar el tiempo que tenga mientras sea mío. 

Y cuando se acabe, creo, espero y me conformaré con poder decir que fui feliz en este sitio que nunca querría dejar.



domingo, 10 de mayo de 2015

Carta a mi hermana pequeña


Mi hermana pequeña. Siempre lo has sido y siempre vas a serlo, y por algún motivo siempre has sido y siempre serás más lista, responsable y sensata que yo.

Pero te me haces mayor y se me ocurre que a lo mejor, algún día, cuando por aquí dejen de llamarte enana y te de por maquillarte y subirte la falda, a lo mejor puedas necesitar a la pesada de tu hermana para devolverte parte de esa sensatez que nunca tuvo.

Y cuando llegue ese día me gustaría recordarte que, en la vida, las cosas importantes son muy pocas y son las únicas que deberían preocuparnos y las únicas que deberían ser motivo de nuestra alegría.

Porque con el tiempo aprenderás que la vida no es un número de likes. Que no eres más guapa por tener más “me gusta” en tus fotos, ni eres mas importante por ser más guapa. Y, desde luego, no eres mejor persona por ser más importante.

Aprenderás que la persona que llegues a ser algún día no depende ni dependerá nunca de los demás: depende de ti y sólo de ti, así que no te canses nunca de crecer, todo lo que puedas, hasta convertirte en el tipo de persona que te gustaría llegar a conocer.

La vida no es tampoco estar en boca de todos, ni cuanta gente se sepa tu nombre. Así que no lo busques. No te esfuerces en conseguir la atención de los demás, porque con el tiempo descubrirás que como viene, se va. Así que aspira siempre más alto. Respeta y hazte respetar. Y no dejes que nadie nunca te haga sentir que mereces menos de lo que quieres.

Aprenderás que la vida no es un bolso de marca ni unos tacones nuevos. Que en todas esas cosas no encontrarás lo que buscas por mucho que te empeñes. Que al final del día, no serán las que te hagan sentirte llena.

La vida no son todos tus amigos de Facebook. Y no te digo que no los tengas. Ten todos los que quieras y algunos más, por si acaso, pero no olvides nunca que un amigo es mucho más que una petición en internet. Ten siempre claro a quién puedes llamar amigo y procura que no sean pocas las personas que puedan llamártelo a ti.

La vida no es la cantidad de niños que se giren cuando pases, que estoy segura de que serán la mayoría. Así que no salgas a la calle cada día esperando encontrar el amor de tu vida. Ni lo busques, ni te esfuerces en que te encuentre. No gastes energías en intentar que algún chico se de cuenta de que existes. Simplemente se feliz y haz feliz a todo aquel que se cruce en tu camino. Eso es lo único en lo que deberías gastar tu tiempo y tus esfuerzos, y es lo único que, algún día, atraerá a un chico que de verdad merezca la pena.

La vida es no conformarte con lo que ya conoces, así que ve siempre por el mundo con los ojos bien abiertos, viaja todo lo que puedas y conoce tantas personas como te sea posible. Recuerda que las mayores aventuras de tu vida nunca ocurrirán dentro de tu "zona de confort".

La vida no es,tampoco, una noche de viernes ni una cena en un sitio caro. Así que dale a las apariencias la importancia justa. No gastes demasiado tiempo en las cosas que no lo merecen, y párate un rato cada día a pensar cuales son aquellas a las que deberías dedicarle todo el tiempo que tu vida te permita.

Descubrirás que la vida no es un historial de snapchat ni un estado de whatsapp, ni todas las veces que vayas al gimnasio y lo cuentes en instagram. Así que no hagas las cosas para los demás. Nunca. Hazlas para ti, porque, al final, tu vida es tuya y lo que hagas con ella es para ti y sólo para ti.

La vida no es lo largo que tengas el pelo ni lo verdes que se vuelvan tus ojos cuando crezcas. No es, ni si quiera, lo alta que llegues a ser algún día. Por que lo que tú vales nunca se medirá por el largo de tus piernas ni el brillo de tu pelo. Lo que tú vales va por dentro y deberías guardarlo siempre en un lugar en el que ni tus miedos, ni tus inseguridades ni las críticas de los demás puedan llegar a destrozarlo.

No, tu vida no debería ser vivida en busca de la aprobación los demás. Tu vida merece ser vivida de forma que, cuando mires atrás, puedas sentirte orgullosa de todos y cada uno de tus pasos que te acaben llevando a ese lugar en el que siempre quisiste estar.

Porque la vida es no conformarte. No cansarte nunca de aprender, de los demás y de ti misma. De aprender a veces a base de golpes pero, al fin y al cabo, aprender. Así que, si algún día lo necesitas, estaré encantada de recordarte que la vida es algo grande, y que todo lo que le des, acabará devolviendotelo multiplicado por cien para que llegues a ser, si tú quieres, la niña más feliz del mundo.