"Not all those who wander are lost."

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sábado, 30 de enero de 2016

Una vez más





Para. Siéntante, respira, y para. Sobre todo para.

Por si soy la única persona que te lo dice, por si pensabas seguir convenciéndote de que todo va bien.

Para.

Para de fingir, para de correr. Para de engañarte.

Para y, más importante, piensa. Párate un momento en tu sitio favorito, lejos del ruido de tu día a día, con esa canción que llevabas tanto tiempo sin escuchar. Siénta bien, ¿Verdad?

Para y vuelve a disfrutar. Piensa en ti, nada más que en ti cinco minutos. Bastará con eso. 

Abre una cerveza y mira lo bonito que está el cielo esta tarde. Despídete del sol que, un día más, dice adiós dándote en la cara mientras baja por el tejado de enfrente, esperando que algún día no estés muy ocupado y puedas mirar un rato el dibujo que deja sobre las nubes cuando se marcha. 

Para y sube el volumen. Olvídate de problemas, horarios y obligaciones. No pienses en nada más que en ti.

Piensa en qué pasaría si, durante un rato, no escuchas más pensamientos que los que te recuerdan lo mucho que te gusta el sonido que hace tu perro cuando quiere que le rasques, y las ganas que tienes de comer palomitas. Y lo mucho que llevas sin ir al cine.

Si no oyes otra cosa que a ti mismo pidiéndote que pares. Que bajes la velocidad. Que disfrutes de la vida. Que empieces a hacer con ella algo más que correr.

Pidiéndote que vuelvas a recordar lo que es vivir. Reírte a carcajadas. Bailar hasta que te duelan los pies. 

Así que para. Respira. Y cuando te invada la sensación de que algo no va bien, por una vez no la ignores. Escúchala atentamente, no la dejes escapar.
  
Porque, aunque quieras seguir corriendo sabes que, en el fondo, nunca ha dejado de sonar.

Y que en el fondo necesitas escucharla. 

Que necesitas oír esa voz que, una vez más, te pide que pares, respires y vuelvas, sólo por un rato, a disfrutar de la vida.